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Terapia Oculta a Través del Juego: Malabares Funcionales con Niños con Autismo y sus Cuidadores

Basado en el trabajo de Miłosz Goślicki, educador y artista de circo en la región de Podbeskidzie** en Polonia,
escrito por Paulina Chodnicka, Odskocznia Studio - Varsovia, Polonia

Grupo Objetivo

Este programa fue diseñado para un pequeño grupo de niños con autismo y sus cuidadores. Participaron dos grupos en total, cada uno compuesto por cuatro niños y sus respectivos cuidadores, creando una dinámica uno a uno que fomentó la confianza, la conexión y el aprendizaje compartido.


Contexto Inicial

Miłosz Goślicki es un artista de circo profesional y líder de talleres con años de experiencia en educación basada en el movimiento. Sin embargo, en términos de Malabares Funcionales (FJ), estaba comenzando su viaje, habiendo completado recientemente una formación con Craig Quat.

La pedagogía del circo sigue siendo relativamente desconocida en la región de Podbeskidzie en Polonia. Con la esperanza de cambiar eso, Miłosz se puso en contacto con el Presidente de la Sociedad Nacional de Autismo (filial de Bielsko-Biała) y organizó una sesión abierta para terapeutas locales. La respuesta fue inmediata y sincera: un participante comentó: "Fue la primera vez en mucho tiempo que me divertí de verdad."


Objetivos del Proyecto

Los objetivos principales de los talleres fueron:

  • Ofrecer experiencias rehabilitadoras a través del movimiento y la coordinación.
  • Crear interacciones alegres y significativas entre los niños y sus cuidadores.
  • Integrar los Malabares Funcionales en la práctica terapéutica local a través de la demostración y la colaboración.

Entorno y Herramientas

Los talleres se llevaron a cabo en interiores, con dos Juggle Boards (tableros de malabares) colocados sobre mesas y espacio libre para la exploración del movimiento.
Los materiales incluyeron:

  • Juggle Boards
  • Aros, pelotas de malabares y bolsas
  • Globos
  • Hula hoops
  • Platos giratorios
  • Palos de flores

El espacio se organizó para ofrecer flexibilidad: los participantes podían moverse libremente o permanecer cerca de su cuidador según fuera necesario. Esto permitió que cada niño encontrara su propio ritmo y nivel de participación.


Proceso del Taller

El programa se desarrolló durante seis meses, con sesiones quincenales de 1 hora. En retrospectiva, una hora resultó ser un poco larga, especialmente para los niños que llegaban cansados después de un día completo de escuela y terapia. Basado en esto, Miłosz ahora recomienda sesiones más cortas de 40 minutos para niños en el espectro autista, para evitar la sobreestimulación y mantener la concentración.

En los primeros cuatro meses, las sesiones siguieron los ejercicios aprendidos en la formación con Craig Quat y Jael Rodríguez (Hula Hoop Integral). Las actividades incluyeron tableros de malabares, aros y tareas colaborativas. Una vez establecida esta base, Miłosz introdujo juegos personalizados y variaciones temáticas, como globos e improvisaciones lúdicas basadas en la energía y las necesidades del grupo.

Un elemento clave fue la participación activa de los cuidadores. Cada sesión fue diseñada como una experiencia compartida, no solo para apoyar a los niños, sino también para fortalecer los vínculos entre padres e hijos a través del juego y la corregulación.


Dinámicas Organizativas

Cada grupo de ocho participantes (cuatro niños de 7 a 14 años, más cuatro cuidadores) fue guiado por Miłosz como único facilitador. Aunque no hubo asistentes adicionales, la profunda implicación de los padres creó un entorno de aprendizaje co-apoyado.

Un resultado hermoso e inesperado fue el nivel de integración que se desarrolló. Los padres interactuaron entre sí, con el personal y, lo más importante, con sus hijos de maneras nuevas y alegres.

Incluso más allá de las sesiones, los padres formaron un grupo de WhatsApp, se mantuvieron en contacto y comenzaron a asistir a eventos comunitarios juntos. Aunque modesta en tamaño, esta red continúa prosperando orgánicamente. El sentido de construcción de comunidad, tan central en la cultura circense contemporánea, echó raíces de forma natural aquí.


Observaciones Inesperadas

Si bien el plan original era para sesiones quincenales, las pausas ocasionales más largas entre reuniones resultaron ser útiles. Las familias utilizaron los descansos para procesar y descansar, regresando con energía renovada.

Miłosz también recibió consultas de un jardín de infancia inclusivo y una biblioteca local interesadas en ofrecer talleres similares. Lo más importante es que la experiencia le dio la confianza para empezar a trabajar con niños menores de 7 años, algo que no había considerado antes de descubrir los Malabares Funcionales.


Resultados y Reflexiones

Los padres compartieron comentarios entusiastas, notando mejoras visibles en:

  • Coordinación (especialmente el uso de la mano no dominante)
  • Participación física y motivación
  • Disposición a participar en juegos basados en el movimiento

Una conversación con la Presidenta de la Sociedad de Autismo reveló una visión más profunda: muchos niños están sobrecargados. Sus horarios están repletos de escuela, terapia y citas, dejando poco espacio para la alegría. La palabra "terapia" por sí sola puede sentirse pesada. Lo que más valoraba de los Malabares Funcionales era que se sentía como una "terapia oculta". Los niños no sentían que estuvieran trabajando, simplemente estaban "lanzando cosas con el chico de los malabares". Y, sin embargo, estaban ocurriendo resultados de desarrollo reales.

Estos incluyeron:
* Integración sensorial
* Desarrollo de habilidades sociales
* Coordinación física
* Movimiento expresivo y juego creativo

Miłosz cree que el método también toca la arteterapia, especialmente cuando se añaden ritmo, dibujo o música. A medida que los participantes comienzan a internalizar los patrones, la expresión se vuelve intuitiva.


Conclusiones Clave

Puntos fuertes

  • Alta adaptabilidad a diferentes edades y necesidades cognitivas.

  • Vínculo genuino entre cuidador e hijo.

  • Participación comunitaria más allá de las sesiones.

  • Participación significativa sin presión.

Lecciones aprendidas

  • La duración de la sesión debe adaptarse para evitar la fatiga.

  • La planificación y el ritmo son críticos para la inclusión a largo plazo.


Reflexión Final

Después de un año aplicando el método, una verdad destaca: los Malabares Funcionales son genuinamente inclusivos. Su flexibilidad y capacidad de respuesta inherentes permiten una personalización profunda, ya sea que un participante sea muy activo, no verbal, fácilmente abrumado o tardo en entrar en calor. Con el ritmo y la relación adecuados, todos pueden encontrar su propia manera de participar.